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Es irrebatible que el fútbol ha cambiado drásticamente, el mercantilismo y las sociedades anónimas son desde hace años indiscutibles apoderados de nuestros equipos, los cuales han perdido los valores propios del deporte, convirtiendo a nuestro fútbol en un detestable negocio en manos de empresarios sin escrúpulos, de dudosa reputación y futbolistas multimillonarios que ya no juegan por la camiseta.

El fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable.

Esta tendencia ha traído consigo una larga lista de consecuencias, destacando la poca atención a las necesidades de los aficionados y su no participación en la toma de decisiones.

Por ejemplo, el precio abusivo de las entradas en la mayoría de categorías se lucra de la pasión del aficionado al que utiliza como un mero elemento recaudatorio.

Para el fútbol negocio, no es necesario el aficionado que cada dos semanas acude a su estadio movido por el amor a sus colores, es más rentable que el partido sea visto desde el bar o casa, así lo dictan las grandes corporaciones televisivas, incluso a sus chanchullos para monopolizar el fútbol televisivo se le conoce como la guerra del fútbol. Hubo un tiempo en el que las guerras futbolísticas se referían exclusivamente a lo que ocurría en el terreno de juego.

Y como resultado de que las televisiones pongan la mayor parte del dinero para que este circo de intereses siga en funcionamiento, estas deciden cuando hay partido, fútbol los viernes y lunes, sábado y domingo durante toda la tarde y noche. Negocio perfecto, las semanas con jornada de Champions y Europa League no hay día que la televisión no emita su partidito de turno. Que el aficionado no pueda acudir a ver su equipo no importa en su fútbol.

Es preocupante que en un estadio poblado de aficionados que darían la vida por su equipo, que exigen transparencia y odian al fútbol negocio, las riendas del club estén en manos de las únicas personas que sólo lo quieren para hacer sus negocios. Y sus extravagancias en ocasiones hasta modifican el escudo del equipo, el nombre del estadio o incluso los colores de la camiseta.

Pero el negocio del fútbol no se limita a que un empresario haga de tu equipo su capricho, sino que alcanza su barbarie en la decadencia institucional, deportiva y económica que azota a la mayoría de equipos, cosechando como consecuencia última, la desaparición o venta de las entidades deportivas para drama de las sufridas aficiones que únicamente pueden pagar religiosamente sus abonos cada principio de temporada y cruzar los dedos para que esto no ocurra.

El fútbol negocio se ha propuesto matar al aficionado, no somos rentables y además nuestra apuesta por un fútbol sin mercantilismo nos hace peligrosos.

Con ojear cualquier jornada las abusivas propuestas de sanción de la Comisión Antiviolencia, podemos comprobar lo absurdo, arbitrario e injusto de la mayoría de ellas.

Sin embargo, existe la posibilidad de devolver al balompié su idiosincrasia, siendo responsabilidad de los aficionados sacar a nuestros equipos de la vorágine en la que ahora mismo se encuentra agonizando nuestro fútbol, donde hacer es la mejor manera de decir y luchar contra el fútbol negocio.

Inspirados en el ejemplo de los seguidores del FC United of Manchester, donde sus aficionados son dueños del club y tienen la posibilidad de participar activamente en la toma de decisiones, la afición del Ciudad de Murcia emprende un nuevo proyecto en el cual la gestión del nuevo club se basará en lo que nosotros hemos denominado “accionariado popular”, del que los aficionados accionariados formamos parte, participando en la propiedad, gestión y gobierno de nuestro club.

Ya estamos en marcha, siguiendo unas pautas de actuación llenas de dignidad y participación democrática, el camino es duro, pero el compromiso y la ilusión es máxima. No somos un equipo “de aficionados”, somos un club, el Club de Accionariado Popular Ciudad de Murcia, pero constituido por aficionados, con el objetivo de llegar lo más lejos posible sin traicionar nuestra filosofía, del mismo modo que el F.C. United of Manchester está haciendo en Inglaterra.

Porque aunque sentimos el infortunio de haber perdido a nuestro equipo, nuestra complicidad con el fútbol negocio es historia, el C.A.P. Ciudad de Murcia es ahora nuestro club porque recoge lo mejor de esta afición y además nos pertenece.

Estamos haciendo las cosas como se deben hacer y la desdicha se convierte en pasión por difundir una nueva filosofía de accionariado popular, donde nuestra afición debe estrechar vínculos a sabiendas de que cada aficionado tiene su voto, siendo un proyecto sin fines lucrativos, donde el mercantilismo no tiene cabida en nuestro equipo.

Sabemos que podemos ser un hito en nuestras ligas y lo vamos a conseguir. Nuestra experiencia servirá en un futuro a otras aficiones estatales que quieran informarse o asesorarse sobre esta manera de gestionar su club, aficiones que están muy atentas a nuestros pasos y a las que no podemos defraudar, porque defraudarles a ellas, sería como defraudar al fútbol.

Un aficionado, una única acción, un voto.

El fútbol por y para los aficionados, juntos podemos hacerlo.

Sí al Ciudad de Murcia, no al fútbol negocio.

Se propietario, gobierna y gestiona al Club de Accionariado Popular Ciudad de Murcia por sólo 50€ semestrales durante 5 años. Hazte con tu acción cómodamente, por medio de un ingreso en el número de cuenta de   Cajamar ES35 3058 0334 54 2720018000 , indicando el nombre y número de DNI.