Samuel Tapé no es un canterano más

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La historia del Ciudad-Cepaim, filial rojinegro, no es ningún cuento de hadas. Es un relato real, compuesto por el trabajo y la ilusión del CAP Ciudad de Murcia y la Fundación Cepaim.


Los chicos que componen el equipo no son futbolistas al uso, son personas que han luchado por mantenerse con vida. Algunos han dejado incluso amigos en el camino después de no poder seguir hacia delante. Otros llevan años sin volver a ver el rostro de sus familiares, observando continuamente una fotografía que incluyeron en su maleta. Hijos, padres, hermanos, miembros de su misma sangre por los que luchan día a día para mandarles algo de dinero y cumplir el sueño de traerlos a España, a salvos por fin.


En barco, patera o incluso andando, la historia de los inmigrantes es uno de los dramas que sacude tristemente a la sociedad. Sin embargo, desde hace un año, un grupo de inmigrantes y refugiados han encontrado la felicidad en el fútbol. Muy pocas veces se dan casos en los que la sonrisa se vuelve a ver en el rostro de algunos de los inmigrantes, pero cuando se produce ese gesto de felicidad es uno de los momentos más felices para todos.


Esta felicidad desde hace unas semanas es aún más grande, Samuel Tapé, refugiado de origen costa marfileño e integrante del filial, ha sido incorporado al primer equipo. Un canterano distinto que llega al Ciudad para recibir todo el apoyo de sus compañeros y la hinchada, demostrando la capacidad del fútbol para construir comunidad y el papel de nuestro club para cambiar el fútbol.


Somos fútbol popular. Somos el Ciudad.